Medicamentos: ¿Marcas o genéricos?
El mismo medicamento pero por menos
dinero.
Según la Ley 29/2006, de Garantías
y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios, se define
como genérico “todo aquel medicamento que tenga la misma composición cualitativa y
cuantitativa en principios activos y la misma forma farmacéutica, y cuya
bioequivalencia con el medicamento de referencia haya sido demostrada por
estudios adecuados de biodisponibilidad”.
Cerca ya de una década de entrada
en vigor de esta Ley, todavía persisten las dudas sobre la calidad y eficacia
de los medicamentos llamados genéricos. A pesar de que se tratan de
medicamentos con las mismas características técnicas e intercambiables con los
correspondientes medicamentos originales de marca.
Los medicamentos genéricos son de
igual calidad, eficacia y seguridad que los de marca. Los medicamentos
genéricos son autorizados oficialmente una vez que ha expirado la patente de
marca por lo que son exactamente iguales en calidad, eficacia y seguridad, y la
diferencia se encuentra en su nombre y en el precio. Y aunque cada vez la
población confía más en los genéricos, todavía un porcentaje tiene miedo a
utilizarlos.
En España el consumo de productos
genéricos era muy bajo, comparado con el resto de países, manteniendo los
productos con marca la mayor cuota de mercado. Como ya es sabido un genérico
aparece cuando se cumple la patente del fabricante del producto original, su
principio activo es el mismo que el original pero se comercializa a un precio más
económico que la marca original, el gran beneficio de la mayoría de laboratorios.
Para disminuir los costes
sanitarios, y más en época de crisis, la administración pública del Estado, ha
utilizado la discriminación positiva en favor de la prescripción de medicamentos
genéricos. Los medicamentos genéricos se identifican claramente por las siglas
EFG (Especialidad Farmacéutica Genérica), que deben figurar siempre en el
nombre de los medicamentos genéricos y aparecer siempre en el envase exterior.
Esta opción ha sido un gran
acierto económico. Hoy en día los genéricos han alcanzado, aproximadamente, la
mitad del consumo de medicamentos en nuestro país. No obstante, y a pesar del
tiempo que llevamos consumiendo productos genéricos una gran parte de la población,
todavía tiene dudas sobre su composición, utilización, beneficios, eficacia,
etc.
A pesar de lo dicho, el que se
deba prescribir por principio activo y que a igualdad de precio la legislación
actual prohíba dispensar el de marca, va en contra toda lógica y libertad de
prescripción de los médicos y farmacéuticos, y también de la libre elección de
los pacientes... Siempre con el mismo precio. Además, esto, no beneficia ni al
paciente ni a la administración.
También hay asociaciones de
pacientes que han manifestado su desacuerdo con esta política. A veces, en los
pacientes mayores y con gran consumo de medicamentos esta prohibición les
produce confusión ante el cambio de nombres y colores de los diferentes
medicamentos y sus envases. Tiene dudas sobre su composición, utilización,
beneficios, etc. Lo lógico sería que el enfermo pudiera proseguir con su marca
habitual, si ésta tiene el mismo precio que el genérico más barato. El crear confusión
en pacientes mayores puede afectar a la seguridad y al correcto tratamiento de
sus enfermedades.
Hay normas, decretos y leyes que
más que ayudar a la ciudadanía no hace más que confundirla y crearles problemas
donde no los hay. Creo, como hemos dicho en muchas ocasiones, que se debería,
si no pedir la opinión (que también), si al menos contar con los mayores y
consumidores en general.
Ramiro Lozano
FEJUP-USOC
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